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El Nido Sauvage, un oasis para descubrir los vestidos Sauvage


Hoy, hace dos años que Sauvage – La novia libre abrió sus puertas en la Ciudad de México.


Fueron dos años de encuentros, no solo con nuestras novias sino con actores que son parte de la industria de las bodas: wedding planners, fotógrafos, editores y muchos más. Fueron dos años de aprendizaje, de retos, de trabajo para siempre mejorar la manera de hacer las cosas, de esfuerzo constante, de citas con novias, de campañas, de crecimiento y hoy, no puedo estar más agradecida por todo lo que hemos recibido en esta ciudad.


Nada me hace más feliz que cuando una novia escoge un vestido Sauvage. Para mí, no solo escoge un vestido: escoge ser sí misma y eso, no tiene precio. Siempre lo he dicho y siempre lo diré: un vestido de novia no es un disfraz. No se trata de actuar el día de su boda sino de ser si misma o más bien, una versión sublimada de sí misma. Es sublimar nuestro natural, es decir jugar con lo que nos hace bella, sin demás artificios.


Less is more.

Los que nos han acompañado desde nuestra apertura saben que empezamos a Sauvage – La novia libre en un pequeño local en la planta baja de una casa antigua de la Roma Norte. Pequeño, es decir 15 m2. Era un espacio un poco oscuro pero acogedor en el cual tuvimos el privilegio de acompañar a las primeras novias Sauvage.


Hoy, es gracias a ellas y a su confianza que nos mudamos a un nuevo espacio: el Nido Sauvage. Nuestra dirección no ha cambiado. Nos encontramos dentro de la misma casa antigua, pero tomamos un poco de altura mudando Sauvage al segundo piso.


El Nido Sauvage es como una rama en los árboles. Es un lugar escondido en donde por supuesto predomina el verde (ya conocen en Sauvage nuestra obsesión con este color) y en el cual se sentirán en casa. No es casualidad si el espacio es en realidad un departamento: quería para nuestras novias un refugio íntimo y acogedor con una terraza.


Nuestro taller ya está separado del espacio principal en donde se hacen las pruebas y cada detalle de este hogar tiene un encanto peculiar, de la cerámica blanco y negro del baño hasta la cocina rosa. El Nido Sauvage es nuestro pequeño oasis en la Roma Norte, un rincón en donde comparto día a día, mi pasión para las telas nobles y la costura francesa.


Este cambio no hubiera sido posible sin nuestras novias y sin la bienvenida tan cálida que tuvimos desde que abrimos nuestras puertas en la CDMX. Tengo solo una palabra: gracias.

Ya tenemos muchos proyectos para los años que vienen y no tengo duda que la aventura va a ser de maravilla. Seguimos escribiendo la historia de Sauvage y la quiero escribir con ustedes.



Y si ya se van a casar y buscan algo diferente, las esperamos para compartir con ustedes una experiencia íntima y exclusiva en el Nido Sauvage.



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